BC Noticias
Jueves, 1 de octubre
Senado deja abierta una puerta contra la libertad de expresión; Diputados tienen la última palabra

Senado deja abierta una puerta contra la libertad de expresión; Diputados tienen la última palabra

La mayoría oficialista aprobó una reforma que puede llevar hasta cinco años de prisión por determinados usos de identidad gráfica gubernamental; aunque Morena asegura que persigue fraudes y no memes, la ley no excluye expresamente la sátira, la parodia, la caricatura política ni el trabajo periodístico. Ahora San Lázaro deberá decidir si cierra cualquier resquicio que pueda utilizarse contra la crítica al poder.

Por César Esparza ·

▪ La reforma fue aprobada con 72 votos a favor y 34 en contra en lo general; contempla penas de uno a cinco años de prisión y multas de hasta 10 mil UMA.

▪ Memes, caricaturas, parodias, sátira y periodismo no aparecen expresamente protegidos como excepciones en el controvertido artículo 403 Bis, uno de los principales argumentos de quienes cuestionaron la reforma.

CIUDAD DE MÉXICO.- Un meme puede ser una broma, pero también una de las formas contemporáneas más poderosas de crítica política. Una caricatura puede provocar una sonrisa y, al mismo tiempo, exhibir al poder. La sátira ha acompañado durante décadas al periodismo mexicano precisamente porque permite cuestionar a quienes gobiernan.

Por eso, la reforma aprobada este miércoles por la mayoría del Senado trasciende la discusión aparentemente trivial sobre los llamados "memes": el debate de fondo es hasta dónde puede extenderse el derecho penal sobre expresiones que utilizan símbolos, imágenes o elementos gráficos del propio Gobierno.

Con 72 votos a favor y 34 en contra, el Senado aprobó en lo general modificaciones al Código Penal Federal y a la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial. El proyecto contempla sanciones de uno a cinco años de prisión y multas de mil a 10 mil UMA para determinados usos, a escala comercial, de identidad gráfica institucional, dominios electrónicos o documentos oficiales.

La precisión es indispensable: la reforma no dice que publicar un meme contra el Gobierno sea, por sí mismo, un delito. Para configurar la conducta prevista se establecen elementos adicionales, entre ellos inducir al error o engaño con intención de cometer un ilícito.

Pero precisamente ahí comienza la discusión que el Senado no consiguió apagar.

Durante el debate, legisladores opositores señalaron que el artículo 403 Bis no excluye expresamente la parodia, la sátira, la caricatura política, los memes, el periodismo, la creación artística o las expresiones de interés público, y cuestionaron conceptos como "identidad gráfica", "imitación" y "escala comercial".

La diferencia no es menor cuando la consecuencia posible es la cárcel.

Una legislación penal no sólo debe explicar qué pretende perseguir; debe establecer con suficiente precisión qué no puede perseguir el Estado cuando están involucrados derechos fundamentales.

Morena y sus aliados sostienen una interpretación distinta. Durante la discusión argumentaron que el propósito es perseguir la utilización de símbolos oficiales para engañar, suplantar instituciones y cometer ilícitos, no censurar memes, caricaturas o expresiones críticas. La presidenta Claudia Sheinbaum también había rechazado que la reforma pretenda prohibir memes.

El objetivo de combatir el fraude puede ser legítimo. El cuestionamiento está en si la redacción deja suficientemente blindada la libertad de expresión frente a interpretaciones futuras de la autoridad.

Porque las leyes no se escriben únicamente para el gobierno que las promueve.

Permanecen para los gobiernos que vienen después.

Y una facultad penal ambigua que hoy se asegura que jamás será utilizada contra un periodista, caricaturista, creador digital o ciudadano crítico podría ser interpretada mañana por otra autoridad.

Ahí entra ahora la Cámara de Diputados.

La minuta enviada por el Senado todavía debe pasar por San Lázaro, donde los legisladores tendrán oportunidad de revisar el artículo 403 Bis y determinar si requiere salvaguardas explícitas para la sátira, la parodia, la caricatura, el periodismo y las expresiones de interés público.

Los diputados tienen frente a ellos una oportunidad para eliminar cualquier zona gris.

No necesitan escoger entre combatir el fraude y proteger la libertad de expresión.

Pueden hacer ambas cosas.

Pueden castigar a quien suplante una institución para defraudar a ciudadanos y, al mismo tiempo, establecer inequívocamente que criticar, parodiar, caricaturizar o hacer sátira del Gobierno no puede convertirse en materia penal.

Porque los memes también son expresión.

La caricatura política es expresión.

La sátira es expresión.

El periodismo es expresión.

Y en una democracia, la crítica al poder necesita garantías frente al Estado, no depender de que el Estado prometa que nunca utilizará una ley en su contra.