
Ruffo vuelve a Ensenada: "República ya no hay"; seguirá su proceso en prisión domiciliaria
Tras 72 días en el Altiplano y un traslado terrestre de 39 horas, el exgobernador regresó a su casa bajo custodia de la Guardia Nacional y lanzó un mensaje político al margen de su expediente penal.
- Ruffo permaneció 72 días en el penal federal del Altiplano y continuará privado de la libertad, ahora en su domicilio.
- Su regreso desde el Estado de México tomó alrededor de 39 horas por carretera, bajo custodia federal.
ENSENADA, B.C.- Ernesto Ruffo Appel regresó este lunes a Ensenada, pero no en libertad. El exgobernador de Baja California llegó poco antes de las 7:00 de la mañana a su domicilio después de permanecer 72 días recluido en el penal federal del Altiplano y de recorrer por tierra, bajo custodia de la Guardia Nacional, prácticamente medio país durante unas 39 horas.
Su llegada tuvo inevitablemente una carga política. Entre familiares, simpatizantes, medios de comunicación y elementos federales, el primer gobernador emanado del PAN en México reapareció públicamente y aprovechó sus primeras declaraciones para hablar menos de su expediente judicial —tema sobre el que dijo tener restricciones— y mucho más del estado que, desde su perspectiva, guarda el país.
Todos tenemos que estar preocupados, las cosas no van bien en nuestro país.
— Ernesto Ruffo Appel, exgobernador de Baja California
Ruffo llamó a 'recuperar cosas del orden, la paz y la tranquilidad' y sostuvo que México necesita un proceso de reconstrucción institucional.
El exmandatario llevó todavía más lejos su diagnóstico al hablar de la necesidad de 'reinstitucionalizar' al país, concepto que explicó como un regreso a la ley y a la Constitución. En uno de los momentos políticamente más duros de su mensaje afirmó: 'República ya no hay', frase con la que cuestionó el funcionamiento actual de las instituciones mexicanas.
Ruffo evitó, sin embargo, convertir su llegada a Ensenada en una defensa jurídica pública. Al ser cuestionado sobre si existen pruebas en su contra o si considera que el proceso es un montaje, explicó que le pidieron abstenerse de emitir opiniones sobre la causa penal para evitar afectar su defensa. La Fiscalía General de la República sostiene que el proceso por delincuencia organizada y delitos en materia de hidrocarburos continúa sin cambios pese a la modificación de la medida cautelar.
Ese punto resulta central: la llegada de Ruffo a su casa no representa una absolución ni el fin del proceso penal. Una autoridad judicial determinó que la prisión preventiva que enfrentaba en el Altiplano continúe ahora en su domicilio de Ensenada; por ello seguirá privado de la libertad y bajo vigilancia mientras avanza la causa.
El exgobernador también habló de sus 72 días dentro del penal. Relató que convivió y conversó sobre política con otros exgobernadores recluidos, entre ellos César Duarte, Mario Marín y Tomás Yarrington. Según Ruffo, la experiencia carcelaria le permitió 'reflexionar' sobre México, las desigualdades y la necesidad de encontrar mecanismos para reconstruir la convivencia nacional.
Sobre el polémico recorrido terrestre desde el Estado de México hasta Baja California, señaló que los elementos de la Guardia Nacional lo trataron bien y que los constantes relevos durante el trayecto le permitieron conversar con integrantes de la corporación. También dijo que el viaje le permitió observar nuevamente distintas regiones del país.
Así, después de más de dos meses en una prisión federal de máxima seguridad, Ruffo volvió al lugar desde donde construyó buena parte de su historia política: Ensenada. Pero lo hizo bajo una condición inédita para quien en 1989 protagonizó una de las transiciones políticas más emblemáticas del país: regresó a casa, aunque jurídicamente continúa en prisión y con un proceso penal abierto.
La batalla que sigue tendrá dos pistas claramente diferenciadas. Una estará en los tribunales, donde la Fiscalía deberá sostener sus acusaciones y la defensa controvertirlas bajo las reglas del debido proceso; la otra será inevitablemente política, porque Ruffo dejó claro desde sus primeros minutos en Ensenada que, aunque tiene restricciones para hablar de su expediente, no piensa guardar silencio sobre su visión del país.




