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Miércoles, 9 de septiembre
PISA desnuda retroceso educativo de México: matemáticas caen a su peor nivel en más de dos décadas

PISA desnuda retroceso educativo de México: matemáticas caen a su peor nivel en más de dos décadas

La evaluación internacional coloca al país muy por debajo del promedio de la OCDE; tras siete años de gobiernos de Morena, México retrocedió en matemáticas y lectura, mientras la edición con mejores resultados globales de las últimas décadas se registró durante el sexenio de Felipe Calderón.

Por César Esparza ·

CIUDAD DE MÉXICO.— Los resultados de PISA 2025 volvieron a colocar bajo presión al sistema educativo mexicano y abrieron un cuestionamiento directo a la política seguida durante los gobiernos de Morena: los estudiantes de 15 años obtuvieron 388 puntos en matemáticas, 408 en lectura y 414 en ciencias, todos por debajo de los promedios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

El dato más grave aparece en matemáticas. Apenas 30% de los alumnos mexicanos alcanzó el nivel 2 o superior, considerado por PISA como el mínimo de competencia para resolver problemas básicos y aplicar conocimientos matemáticos en situaciones cotidianas. En los países de la OCDE ese porcentaje fue de 65%, más del doble.

La caída no comenzó en 2025. La serie histórica de la OCDE muestra que México obtuvo 419 puntos en matemáticas en 2009, 413 en 2012, 408 en 2015, 409 en 2018, 395 en 2022 y ahora 388. En lectura pasó de 425 puntos en 2009 a 408 en 2025.

La comparación por periodos presidenciales resulta especialmente incómoda para Morena. PISA 2009, aplicada durante el gobierno de Felipe Calderón, registró 419 puntos en matemáticas, 425 en lectura y 416 en ciencias, un promedio simple aproximado de 420 puntos entre las tres áreas, el más alto entre las ediciones mexicanas para las que existen resultados comparables en las tres materias. El desempeño posterior nunca volvió a alcanzar conjuntamente esos niveles.

La referencia requiere una precisión: una prueba PISA no puede atribuirse exclusivamente al presidente que se encontraba en funciones al momento de aplicarla, porque evalúa aprendizajes acumulados durante años. Sin embargo, la trayectoria sí permite evaluar la evolución del sistema. Y desde PISA 2018 —levantada antes del inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador— hasta 2025, México cayó de 409 a 388 puntos en matemáticas y de 420 a 408 en lectura; ciencias pasó de 419 a 414.

El deterioro es particularmente relevante porque durante ese periodo el gobierno federal sustituyó la reforma educativa anterior y convirtió a la Nueva Escuela Mexicana (NEM) en el eje de su política. La administración federal sostiene que el modelo privilegia una educación humanista, comunitaria, incluyente y con justicia social, y todavía en julio pasado la SEP hablaba de "avances históricos" y de la consolidación del sistema.

Los resultados internacionales, sin embargo, plantean una contradicción difícil de ignorar entre el discurso gubernamental y las competencias académicas medibles. Mientras la SEP destaca becas, infraestructura, inclusión y desarrollo comunitario, PISA advierte que siete de cada diez estudiantes mexicanos no alcanzan siquiera el dominio básico esperado en matemáticas. La discusión, por tanto, ya no es únicamente cuántos jóvenes permanecen en las aulas, sino qué están aprendiendo dentro de ellas.

Las críticas se intensificaron después de conocerse los resultados. La Unión Nacional de Padres de Familia cuestionó aspectos de la Nueva Escuela Mexicana como el tratamiento transversal de matemáticas, la formación docente y los materiales educativos, y reclamó un diagnóstico con metas verificables y rendición de cuentas. El gobierno de Claudia Sheinbaum, por su parte, ha pedido contextualizar PISA y ha cuestionado que la evaluación refleje plenamente las diferencias socioeconómicas entre países.

El problema tampoco puede atribuirse exclusivamente al modelo mexicano. PISA 2025 detectó un deterioro internacional asociado, entre otros factores, con la pandemia, menor hábito de lectura, distracciones digitales, uso intensivo de teléfonos y cambios en la relación de los estudiantes con el aprendizaje. La OCDE reportó descensos generalizados en lectura y matemáticas en numerosos países.

Pero ese contexto global no elimina el rezago de México frente a sus pares. El país no solamente disminuyó sus puntajes: continúa lejos de los estándares de la OCDE y prácticamente no genera estudiantes en los niveles superiores de desempeño. El resultado significa que una parte mayoritaria de los adolescentes llega a los 15 años con dificultades para utilizar matemáticas, comprender textos complejos o aplicar razonamiento científico.

Para Morena, PISA 2025 deja además un problema político. Tras casi ocho años de control del gobierno federal y una transformación completa del discurso educativo, los indicadores de aprendizaje no muestran la transformación prometida. En matemáticas, por el contrario, México pasó de 409 puntos antes de la llegada de Morena a 388 en la medición más reciente.

La Nueva Escuela Mexicana puede reivindicar inclusión, bienestar, becas o participación comunitaria; pero mientras esos objetivos no se traduzcan también en mejores niveles de lectura, matemáticas y ciencias, el sistema seguirá enfrentando una pregunta elemental: ¿de qué sirve mantener a más estudiantes dentro de la escuela si una mayoría llega a los 15 años sin dominar las competencias académicas básicas?