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Jueves, 17 de septiembre
Europa abre la puerta a Canadá: plantean hacerlo primer "miembro asociado" de la Unión Europea

Europa abre la puerta a Canadá: plantean hacerlo primer "miembro asociado" de la Unión Europea

La propuesta llevaría la relación entre Ottawa y Bruselas a un nivel sin precedente, con integración en comercio, defensa, energía, minerales críticos y tecnología, en medio del distanciamiento de Canadá con Estados Unidos.

Por César Esparza ·

ESTRASBURGO, FRANCIA.- Jueves 17 de septiembre de 2026.- Canadá y la Unión Europea dieron un paso que podría modificar el equilibrio económico y político del Atlántico Norte, luego de que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propusiera convertir al país norteamericano en el primer "miembro asociado" del bloque europeo.

La precisión es importante: Canadá no se incorporó como el país número 28 de la Unión Europea ni existe todavía un acuerdo de adhesión. La figura de "miembro asociado" planteada por Von der Leyen no está contemplada actualmente en los tratados de la UE y sus alcances tendrán que ser negociados entre Ottawa, Bruselas y los países miembros.

El primer ministro canadiense, Mark Carney, respaldó este jueves ante el Parlamento Europeo la construcción de una relación mucho más profunda entre ambas partes. Su gobierno plantea integrar capacidades en sectores estratégicos como minerales críticos, energía, inteligencia artificial, tecnología cuántica, industria de defensa, servicios financieros, pagos y comercio digital.

EL FACTOR ESTADOS UNIDOS

El movimiento ocurre en medio de fuertes tensiones comerciales entre Canadá y Estados Unidos. El presidente estadounidense Donald Trump reaccionó a la propuesta europea y advirtió que podría imponer nuevas medidas comerciales contra Europa si considera que el eventual acuerdo constituye un acto hostil hacia Estados Unidos. La Comisión Europea rechazó esa interpretación y sostuvo que el acercamiento con Canadá no está dirigido contra otro país.

Para Canadá, la discusión tiene una dimensión económica de fondo: reducir su elevada dependencia del mercado estadounidense. En 2025, el 71.7% de las exportaciones canadienses de mercancías todavía tuvo como destino Estados Unidos, aunque la proporción disminuyó desde 75.9% en 2024. Al mismo tiempo, las exportaciones canadienses hacia países distintos de Estados Unidos crecieron 17.2% durante 2025.

UNA RELACIÓN ECONÓMICA QUE YA ES ENORME

La Unión Europea es actualmente el segundo socio comercial de Canadá, después de Estados Unidos. El intercambio bilateral de bienes y servicios alcanzó aproximadamente 130 mil millones de euros en 2025, un crecimiento de 80% respecto de los 72.1 mil millones registrados en 2016, antes de la aplicación provisional del acuerdo comercial CETA.

Además, existe una fuerte integración de capitales. Canadá reporta alrededor de 297 mil millones de dólares canadienses de inversión directa canadiense en la Unión Europea, mientras la inversión europea en Canadá alcanzaba aproximadamente 194 mil millones de dólares canadienses, con datos de 2024.

La integración ya avanzó también hacia la industria militar. Canadá se convirtió este año en el primer país no europeo incorporado al mecanismo Security Action for Europe (SAFE), que permite la participación de empresas y productos canadienses en compras conjuntas vinculadas al programa europeo de defensa. SAFE contempla una capacidad financiera de hasta 150 mil millones de euros para los Estados miembros.

¿QUÉ CAMBIARÍA?

Si las negociaciones prosperan, la nueva relación podría ir considerablemente más allá del tratado comercial CETA. El objetivo expresado por ambos gobiernos es profundizar la integración en cadenas de suministro, defensa, inteligencia artificial, minerales críticos, energía, servicios financieros y comercio digital.

Políticamente, representaría una fórmula inédita: un país norteamericano vinculado institucionalmente a la Unión Europea mediante una categoría especialmente diseñada para una relación estratégica, pero sin convertirse necesariamente en miembro pleno, adoptar el euro o incorporarse automáticamente a todas las instituciones y obligaciones comunitarias. Los términos concretos todavía no han sido definidos.

Económicamente, permitiría a Canadá profundizar la diversificación de mercados frente a su histórica dependencia estadounidense, mientras Europa ganaría acceso más estrecho a recursos estratégicos canadienses, particularmente energía, minerales críticos, tecnología y capacidad industrial y militar. El gobierno canadiense destaca, a su vez, la capacidad manufacturera, financiera y de investigación de Europa como complementaria a sus propios recursos.

El siguiente punto clave será la Cumbre Canadá-Unión Europea programada para el 29 y 30 de octubre de 2026 en Canadá, donde se espera que ambas partes continúen definiendo el alcance de esta nueva arquitectura de cooperación.

Lo ocurrido en Estrasburgo, por tanto, no significa que Canadá haya ingresado a la Unión Europea, pero sí abre formalmente una discusión que hasta ahora no tenía precedente: crear una relación de asociación política, económica y estratégica entre la UE y un país norteamericano a un nivel superior al de un tratado convencional.