
En Morena, el silbatazo inicial no lo da la convocatoria
Las declaraciones de Ricardo Monreal sobre la reelección de diputados federales ya comenzaron a marcar las reglas del juego interno de Morena, con implicaciones directas para Baja California.
Por César Esparza
VIDEO: DECLARACIONES DE RICARDO MONREAL — https://youtu.be/EcIJafW3_vM?si=OJBSexMO43KkumlR
Quienes creen que una elección comienza cuando aparece la convocatoria desconocen cómo funciona la política. Las campañas arrancan mucho antes, cuando empiezan a escribirse las reglas del juego. Eso fue exactamente lo que hizo Ricardo Monreal al pronunciarse sobre la reelección de diputados federales.
Su planteamiento fue sencillo: los legisladores que busquen reelegirse no deberían pedir licencia porque eso afectaría el trabajo de la Cámara. Incluso aportó un dato que ayuda a entender el fondo del asunto: de los 253 diputados federales de Morena, 41 han solicitado licencia en distintos momentos. Si todos los interesados en la reelección tuvieran que dejar su curul, la bancada perdería capacidad de operación durante el último año de la Legislatura.
El argumento parece razonable desde la óptica parlamentaria. Sin embargo, en política pocas declaraciones son inocentes. Monreal no sólo está defendiendo la productividad del Congreso; también está proponiendo un criterio para Morena: que quienes ya ejercen un cargo público puedan competir sin abandonarlo.
La pregunta es inevitable. Si ese criterio aplica para diputados federales, ¿por qué no habría de aplicarse a presidentes municipales o diputados locales?
Es ahí donde las palabras del zacatecano adquieren otra dimensión. Todavía no existe una convocatoria para los procesos internos de Morena, pero uno de sus principales operadores ya comenzó a marcar la cancha. Y cuando un político del tamaño de Monreal habla antes que el partido, normalmente no está improvisando.
En Baja California esa discusión no es menor. Si Morena decide que los alcaldes pueden buscar la reelección sin separarse del cargo, el escenario cambia desde el primer día. No porque la candidatura quede resuelta, sino porque quien gobierna conserva una ventaja natural sobre cualquier aspirante que deba construir presencia desde fuera del gobierno.
En Ensenada, esa lectura conduce inevitablemente a Claudia Agatón Muñiz. Su administración enfrenta pendientes importantes en movilidad, servicios públicos e infraestructura, temas que seguirán siendo evaluados por los ciudadanos. Pero una cosa es llegar a un proceso interno como alcaldesa en funciones y otra muy distinta hacerlo después de haber dejado el cargo durante varios meses.
Por eso las reglas importan tanto. Muchas veces definen más que los discursos y, en ocasiones, pesan más que las encuestas.
Morena todavía no publica su convocatoria y nadie puede afirmar que exista una decisión tomada. Lo que sí puede observarse es que el debate dejó de centrarse en quién será candidato y comenzó a enfocarse en las condiciones bajo las cuales competirán los aspirantes.
En política eso suele ser una señal. Mientras la opinión pública discute nombres, quienes toman las decisiones discuten reglas. Y las reglas, casi siempre, terminan favoreciendo a alguien.
Quizá por eso las declaraciones de Ricardo Monreal merecen más atención de la que recibieron. No anunciaron candidaturas ni destapes. Hicieron algo más relevante: empezaron a definir el terreno donde se jugará la siguiente elección.
Porque en Morena, al parecer, el silbatazo inicial no lo dará la convocatoria. Ese, por lo visto, ya sonó.




